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Mecenazgo medioambiental: actuar por el planeta a través de donaciones

Las cuestiones medioambientales ocupan un lugar cada vez más importante en las políticas de responsabilidad social de las empresas y en el compromiso de los particulares. La protección de la biodiversidad, la preservación de los ecosistemas o la lucha contra la contaminación figuran entre los ámbitos de acción prioritarios de numerosas estructuras de interés general.

El mecenazgo medioambiental permite apoyar estas acciones mediante donaciones económicas, en especie o en forma de competencias, dentro de un marco fiscal regulado. Las contribuciones privadas sirven así para apoyar a las estructuras elegibles para el mecenazgo que actúan sobre el terreno, como complemento de las políticas públicas.

Este dispositivo da derecho a ventajas fiscales, bajo ciertas condiciones. Las empresas pueden beneficiarse de una reducción fiscal del 60 % del importe de las donaciones realizadas, mientras que los particulares pueden, según los casos, beneficiarse de una reducción del 66 % o del 75 %, dentro de los límites previstos por la ley.
Este artículo presenta los principios del mecenazgo medioambiental, sus modalidades y los posibles instrumentos de compromiso para actuar de forma estructurada en favor del medio ambiente.

¿Qué es el mecenazgo medioambiental?

El mecenazgo medioambiental consiste en una donación realizada en beneficio de estructuras de interés general que trabajan en el ámbito de la protección del medio ambiente. Este apoyo puede ser financiero, en especie o en competencias, y se inscribe en el marco del mecenazgo definido por la ley del 1 de agosto de 2003 (denominada ley «Aillagon»).

El mecenazgo se basa en un compromiso desinteresado. El donante no espera una contraprestación comercial equivalente. No obstante, pueden existir contraprestaciones simbólicas, dentro de los límites fijados por la administración fiscal, lo que distingue claramente el mecenazgo del patrocinio, basado en una lógica publicitaria.

El dispositivo se aplica tanto a particulares como a empresas. Los primeros realizan donaciones a entidades que pueden optar al mecenazgo, mientras que las empresas integran estas contribuciones en su política de responsabilidad social empresarial (RSE).

Las acciones apoyadas abarcan diversos ámbitos: protección de la biodiversidad, preservación de los ecosistemas, gestión sostenible de los recursos naturales, sensibilización sobre cuestiones medioambientales o incluso acciones de transición ecológica. Las donaciones financian así iniciativas llevadas a cabo por estructuras elegibles para el mecenazgo, tanto en Francia como a nivel internacional, siempre que cumplan los criterios legales de interés general.

¿Por qué hacer una donación para el planeta?

Las cuestiones medioambientales ocupan hoy en día un lugar central en las políticas públicas y las estrategias de los actores privados. La degradación de los ecosistemas, la erosión de la biodiversidad o el cambio climático son retos sostenibles que requieren respuestas a largo plazo.

El mecenazgo medioambiental permite apoyar a organizaciones de interés general que trabajan en estas áreas. Las donaciones contribuyen a financiar programas de protección de la naturaleza, restauración de entornos naturales o sensibilización sobre cuestiones medioambientales. Ofrecen a las organizaciones beneficiarias recursos adicionales para llevar a cabo sus acciones a largo plazo.

La acción pública desempeña un papel esencial en la protección del medio ambiente, pero se inscribe en marcos presupuestarios y normativos específicos. Las contribuciones privadas complementan así los dispositivos existentes, apoyando iniciativas locales, experimentales o innovadoras, impulsadas por estructuras elegibles para el mecenazgo.

Al realizar una donación, el mecenas participa en una iniciativa a largo plazo. Las acciones apoyadas tienen como objetivo preservar el equilibrio medioambiental, acompañar a los territorios y fomentar prácticas más sostenibles. Este compromiso también puede tener repercusiones sociales, especialmente cuando los proyectos combinan la protección del medio ambiente y el desarrollo local.

El mecenazgo medioambiental permite así transformar una contribución financiera en un apoyo estructurante para acciones de interés general, cuyo impacto trasciende el corto plazo y se inscribe en una lógica de responsabilidad colectiva.

Los diferentes tipos de donaciones para el medio ambiente

La donación puntual

La donación puntual consiste en abonar una suma única a una estructura elegible para el mecenazgo. El importe es libre y no crea ningún compromiso a largo plazo. Esta forma de donación es accesible para todos y se adapta a diversas situaciones financieras.

Es especialmente adecuada para personas o empresas que desean descubrir el mecenazgo medioambiental o apoyar una acción específica. Los fondos recaudados pueden destinarse a necesidades identificadas por las organizaciones beneficiarias, en el marco de sus misiones de interés general.

La donación periódica

Las donaciones periódicas se basan en pagos programados, normalmente mensuales o trimestrales. Permiten a las organizaciones medioambientales disponer de una mayor visibilidad sobre sus recursos y planificar mejor sus acciones a lo largo del tiempo.

Para el donante, esta fórmula facilita un compromiso progresivo y escalonado. Incluso las cantidades modestas, cuando son regulares, contribuyen a la estabilidad financiera de las organizaciones apoyadas.

La donación en concepto del IFI

Los contribuyentes sujetos al Impuesto sobre el Patrimonio Inmobiliario (IFI) pueden realizar donaciones a determinadas organizaciones específicamente elegibles, con el fin de beneficiarse de una reducción del IFI.

Esta reducción asciende al 75 % del importe de la donación, con un límite de 50 000 euros al año, lo que supone una donación máxima de 66 667 euros.

Son elegibles, en particular, las fundaciones reconocidas de utilidad pública, las fundaciones protegidas, así como determinados organismos expresamente contemplados en el artículo 978 del Código General de Impuestos.

Este dispositivo permite destinar una parte del IFI a acciones de interés general, especialmente en el ámbito medioambiental, respetando al mismo tiempo el marco fiscal previsto por la ley.

El legado y la donación

El legado es un compromiso inscrito en un testamento. Permite transmitir, tras el fallecimiento, la totalidad o parte del patrimonio a una fundación o estructura elegible. Puede adoptar la forma de un legado universal, a título universal o a título particular.

La donación, por su parte, se realiza en vida del donante. Puede referirse a diferentes tipos de bienes y adoptar varias formas jurídicas (plena propiedad, nuda propiedad, usufructo temporal). Estos mecanismos requieren el asesoramiento de un notario para elegir la solución más adecuada a la situación del donante.

Donaciones en especie y patrocinio de competencias

Las donaciones en especie consisten en poner a disposición o transferir bienes o servicios útiles para acciones medioambientales (material, equipamiento, locales, prestaciones). Para las empresas, estas donaciones pueden dar derecho a una reducción fiscal en las condiciones previstas por el mecenazgo empresarial, sobre la base de su valor contable.

El mecenazgo de competencias permite a una empresa poner puntualmente a disposición de una estructura medioambiental a algunos de sus empleados, durante su horario laboral. El tiempo dedicado se valora al coste de producción, de conformidad con la normativa fiscal aplicable. Esta forma de mecenazgo fomenta la implicación de los equipos, al tiempo que se mantiene estrictamente regulada.

Ventajas fiscales: ¿cuánto recupera realmente?

Para particulares: reducción del impuesto sobre la renta

Las donaciones realizadas por particulares a favor de estructuras elegibles para el mecenazgo dan derecho a una reducción del impuesto sobre la renta del 66 %, con un límite del 20 % de la renta imponible.

Cuando el importe de las donaciones supera este límite, el excedente puede trasladarse a los cinco años siguientes, lo que permite distribuir la ventaja fiscal a lo largo del tiempo.

Ejemplo:
Una donación de 200 euros a una fundación medioambiental elegible permite beneficiarse de una reducción fiscal de 132 euros. El coste real de la donación asciende así a 68 euros, mientras que la organización recibe la totalidad de los 200 euros para sus acciones.

Para los contribuyentes sujetos al IFI

Las personas sujetas al impuesto sobre el patrimonio inmobiliario (IFI) pueden beneficiarse de una reducción del IFI del 75 % del importe de la donación, con un límite de 50 000 euros al año.

Este dispositivo se aplica exclusivamente a determinados organismos elegibles y no es acumulable con la reducción del impuesto sobre la renta por la misma donación.

Para las empresas: reducción fiscal por patrocinio

Las empresas se benefician de una reducción fiscal del 60 % del importe de las donaciones, con un límite de 20 000 euros o del 0,5 % de la facturación sin impuestos, aplicándose el límite más favorable.

Para la parte de las donaciones que supere los 2 millones de euros, el tipo de reducción se reduce al 40 %, de conformidad con la normativa vigente. Cuando se supera el límite anual, el excedente puede trasladarse a los cinco ejercicios siguientes.

Más allá de la ventaja fiscal, el mecenazgo medioambiental puede formar parte de una estrategia de RSE estructurada, en consonancia con los valores y compromisos de la empresa, sin constituir una operación de comunicación comercial.

Existen plataformas que pueden ayudar a las empresas a identificar las estructuras medioambientales elegibles y a estructurar administrativamente su iniciativa de mecenazgo.

¿Cómo elegir una asociación medioambiental fiable?

La transparencia es un criterio esencial. Las estructuras serias publican sus cuentas, explican el uso de los fondos y comunican sus acciones. Estos elementos permiten evaluar su seriedad y coherencia.

La elegibilidad para el mecenazgo proporciona un marco jurídico claro. Las organizaciones deben perseguir un objetivo de interés general y respetar una gestión desinteresada. Algunas cuentan con un reconocimiento oficial o una resolución fiscal que acredita dicha elegibilidad.

Las etiquetas o redes reconocidas, como la etiqueta IDEAS o iniciativas como 1% for the Planet, pueden servir como referencias complementarias, sin constituir una garantía absoluta.

Por último, se recomienda prestar atención a las acciones concretas llevadas a cabo sobre el terreno. Las organizaciones fiables presentan sus proyectos y publican informes que permiten comprender el impacto real de las acciones apoyadas.

El mecenazgo empresarial para el medio ambiente

Las empresas pueden desempeñar un papel complementario en la protección del medio ambiente, apoyando acciones de interés general a través del mecenazgo. Este compromiso se inscribe en la continuidad de su enfoque de RSE, traduciendo los objetivos medioambientales en acciones concretas.

El mecenazgo medioambiental puede adoptar varias formas: apoyo financiero a estructuras elegibles, mecenazgo de competencias o donaciones en especie. Permite a las empresas apoyar iniciativas medioambientales respetando al mismo tiempo un marco fiscal y jurídico preciso.

Al apoyar a las estructuras comprometidas con la protección de la naturaleza, las empresas contribuyen a la financiación de proyectos de impacto, en consonancia con sus valores y prioridades estratégicas.

El impacto concreto de su donación medioambiental

Las donaciones medioambientales permiten apoyar acciones con efectos medibles sobre el terreno. Las estructuras elegibles suelen publicar indicadores de impacto, como las superficies restauradas, los proyectos desplegados o los públicos acompañados, con el fin de garantizar la transparencia y la trazabilidad.

Las contribuciones pueden financiar diversos proyectos: desarrollo de energías renovables en zonas aisladas, restauración de ecosistemas naturales o programas de educación medioambiental. Estas acciones tienen como objetivo responder a los retos ecológicos y, al mismo tiempo, aportar beneficios sociales a nivel local.

Al apoyar estas iniciativas, los donantes participan en proyectos concretos, a largo plazo, cuyos efectos trascienden el ámbito financiero y contribuyen a la preservación de los recursos naturales y a la sensibilización de las generaciones futuras.

¿Cómo hacer una donación para el medio ambiente?

Hacer una donación para el medio ambiente se basa en procedimientos sencillos y regulados. Plataformas especializadas como MecenUS permiten centralizar las donaciones a organizaciones medioambientales elegibles, ofreciendo un proceso seguro y conforme al marco fiscal del mecenazgo.

Las donaciones se realizan en línea a través de nuestra solución de pago seguro, basada en protocolos reconocidos. La información bancaria es procesada por un proveedor certificado (STRIPE).

Puede que existan otras formas de donación fuera de las plataformas, pero recurrir a un intermediario especializado como MecenUS permite garantizar la elegibilidad de las estructuras, la trazabilidad de los flujos y la emisión de recibos fiscales.

Una vez realizada la donación, se envía un recibo fiscal al donante. Este documento debe conservarse para justificar la reducción fiscal en la declaración de la renta.

Para donaciones más importantes o situaciones específicas, se puede ofrecer un acompañamiento personalizado (por ejemplo, a través de Mescenes RPodcutiosn) con el fin de orientar al donante hacia la solución más adecuada a su situación.

Actuar de forma concreta por el planeta

Ante los retos medioambientales actuales, el mecenazgo medioambiental permite apoyar acciones concretas en favor de la protección de los ecosistemas, la biodiversidad y el clima. Las donaciones contribuyen a la financiación de proyectos llevados a cabo por estructuras comprometidas sobre el terreno, en un marco legal y fiscal claramente definido.

Incluso un compromiso financiero moderado puede contribuir a dinámicas colectivas útiles, siempre que sea a largo plazo y apoye a organizaciones elegibles para el mecenazgo. La acumulación de contribuciones permite a las asociaciones y fundaciones llevar a cabo acciones de protección, restauración o sensibilización a escala local o internacional.

Antes de comprometerse, se recomienda elegir una estructura de interés general reconocida por la transparencia de su gobernanza y la claridad de sus acciones. Las medidas fiscales asociadas al mecenazgo permiten además optimizar el impacto de la donación, tanto para los particulares como para las empresas.

Plataformas como MecenUS acompañan este proceso facilitando la identificación de estructuras medioambientales elegibles y simplificando el seguimiento administrativo y fiscal de las donaciones. Contribuyen a estructurar un compromiso medioambiental coherente y comprensible.

Apoyar el medio ambiente a través del mecenazgo significa comprometerse con una lógica sostenible, al servicio del interés general y de las generaciones futuras.


Fuentes oficiales

Ley n.º 2003-709, de 1 de agosto de 2003, relativa al mecenazgo, las asociaciones y las fundaciones (denominada «ley Aillagon»).

https://www.legifrance.gouv.fr/jorf/id/JORFTEXT000000441815

  • Artículo 200 del Código General Tributario (particulares)
  • el artículo 238 bis del CGI (empresas)
  • el artículo 978 del Código General de Impuestos

https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000042908425

https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000037988531

https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000042908446

BOI-BIC-RICI-20-30

https://bofip.impots.gouv.fr/bofip/4801-PGP.html

Instrucción fiscal del 4 de octubre de 1999 (todavía vigente)

Fuente doctrinal BOFiP:
BOI-BIC-RICI-20-30-10-20

BOFiP:
BOI-BIC-RICI-20-30-20-20

https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000042908613

https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000006304276/:

https://www.onepercentfortheplanet.org

TJUE, sentencia Persche (C-318/07)
Principio de no discriminación de las donaciones dentro de la UE.

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ℹ️ Según el tipo de organización, también puede solicitar una reducción del 75% de las cantidades abonadas, hasta un límite de 1.000 euros, para los pagos efectuados en 2024 y 2025 a asociaciones de ayuda a personas en dificultad o a asociaciones de salvaguardia del patrimonio religioso, para los pagos efectuados a partir del 15 de febrero de 2025 a organizaciones de ayuda a las víctimas de la violencia doméstica. Las donaciones superiores a 1.000 euros se benefician de una reducción fiscal del 66% del importe pagado, con un límite del 20% de la base imponible.

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