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Cómo las empresas se convierten en protagonistas del mecenazgo participativo

Las iniciativas de mecenazgo empresarial se han desarrollado ampliamente en los últimos años y cada vez se inscriben con mayor frecuencia en políticas de RSE estructuradas. Según el Barómetro del mecenazgo empresarial Admical 2024, el 37 % de los empleados declaran hoy sentirse implicados en el mecenazgo de su empresa, una cifra en aumento con respecto a ediciones anteriores.

Sin embargo, esta dinámica aún puede mejorarse. En muchas organizaciones, los programas de mecenazgo siguen gestionándose de forma centralizada, con una participación limitada de los empleados en la elección de las causas que se apoyan. Esta distancia puede frenar la apropiación de las acciones de mecenazgo por parte de los equipos, a pesar de la creciente voluntad de las empresas de reforzar su compromiso social.

El mecenazgo participativo se inscribe precisamente en esta lógica de evolución. Como aplicación operativa de la política de RSE, su objetivo es involucrar más a los empleados en las decisiones relacionadas con el mecenazgo, permitiéndoles proponer y seleccionar los proyectos que se apoyarán. Este enfoque fomenta una implicación más directa de los equipos en las acciones solidarias, al tiempo que se inscribe plenamente en el marco del mecenazgo empresarial.

Además, la empresa mantiene el marco fiscal del mecenazgo, con una reducción fiscal de hasta el 60 %, de conformidad con la legislación vigente. Este enfoque puede contribuir a reforzar el compromiso de los empleados, al tiempo que facilita el seguimiento y la visibilidad de las acciones llevadas a cabo.

Plataformas como MecenUS acompañan a las empresas en la implementación de estos dispositivos de mecenazgo participativo, estructurando las contribuciones y garantizando un marco claro y conforme.

Mecenazgo participativo: definición y funcionamiento

Lo que cambia el mecenazgo participativo

El mecenazgo participativo está cambiando la lógica tradicional de las donaciones empresariales. En este modelo, la dirección define el marco y las prioridades, al tiempo que involucra a los empleados en la selección de las causas que se van a apoyar. Estos pueden proponer proyectos y participar en la elección, mientras que la empresa valida su coherencia con sus valores y financia las iniciativas seleccionadas.

Este dispositivo se inscribe en el marco legal del mecenazgo empresarial. Cumple, en particular, con el artículo 238 bis del Código General de Impuestos, y las donaciones realizadas se benefician de las mismas reducciones fiscales que el mecenazgo clásico, sin modificación del régimen aplicable.

El funcionamiento en 4 pasos

Paso 1: Definir el marco
La empresa fija su presupuesto global para patrocinio y especifica sus sectores prioritarios (social, cultura, medio ambiente, educación, investigación, salud, deporte, etc.). Este marco permite garantizar la coherencia del programa de patrocinio con la estrategia global de RSE de la empresa.

Paso 2: Buscar proyectos
Los empleados pueden proponer estructuras elegibles para el mecenazgo, como asociaciones, fundaciones o determinadas colectividades locales, a las que deseen apoyar. Algunas plataformas, como MecenUS, facilitan este proceso poniendo a disposición proyectos impulsados por organismos preseleccionados según criterios de elegibilidad para el mecenazgo.

Etapa 3: Votar colectivamente
Los empleados participan en una votación para seleccionar las estructuras elegibles para recibir el patrocinio, según las modalidades definidas por la empresa. Esta fase puede favorecer los intercambios y reforzar la implicación de los equipos en torno a las acciones solidarias.

Etapa 4: Financiar y comunicar
La empresa entrega las donaciones a las organizaciones elegibles seleccionadas y realiza un seguimiento del uso de los fondos. Se informa a los empleados de las acciones llevadas a cabo y de la actividad de las asociaciones beneficiarias, con el fin de apoyar el funcionamiento y la misión global de las organizaciones.

¿Por qué adoptar el mecenazgo participativo?

Un compromiso reforzado con los empleados

Al involucrar a los empleados en la elección de las estructuras que reciben apoyo en el marco del mecenazgo, el mecenazgo participativo fomenta una implicación más directa en las acciones solidarias de la empresa.

Inscrito como una palanca operativa de la política de RSE, este dispositivo permite a los empleados sentirse más escuchados e implicados, lo que puede fomentar su participación en las acciones de mecenazgo puestas en marcha por la empresa.

Este enfoque contribuye a cambiar la percepción de la RSE, acercándola a las preocupaciones concretas de los equipos. De este modo, los empleados pueden convertirse en transmisores naturales de las iniciativas solidarias impulsadas por la empresa.

Una marca empleadora valorizada

El compromiso social es hoy en día uno de los criterios de atractivo para muchos candidatos. Según un estudio de Cone Communications (2023), la mayoría de los candidatos afirman que dan importancia al compromiso de las empresas con cuestiones sociales y medioambientales.

Al implicar a los empleados en sus acciones de mecenazgo, la empresa puede reforzar el sentimiento de orgullo y pertenencia, al tiempo que da más visibilidad a sus compromisos ante sus partes interesadas.

Un impacto social más visible

El mecenazgo participativo permite apoyar a estructuras elegibles para el mecenazgo en relación con las sensibilidades y propuestas de los equipos. Esta proximidad facilita el seguimiento de las acciones llevadas a cabo por las estructuras apoyadas y una mejor comprensión de su actividad, tanto para la empresa como para los colaboradores implicados.

Recibir comentarios periódicos sobre los proyectos apoyados puede fomentar un compromiso duradero y, en algunos casos, generar compromisos adicionales, como el voluntariado.

Las mismas ventajas fiscales

El mecenazgo participativo se inscribe en el marco del mecenazgo empresarial clásico. Da derecho a una reducción fiscal del 60 % de las cantidades abonadas, con un límite de 20 000 euros o del 0,5 % de la cifra de negocios anual, de conformidad con el artículo 238 bis del Código General de Impuestos.

Las donaciones en efectivo, en especie o en forma de competencias siguen siendo elegibles, y las obligaciones declarativas permanecen sin cambios, en particular a través del formulario 2069-RCI.

El marco fiscal del mecenazgo empresarial permanece sin cambios.

Se mantienen las reducciones fiscales

Cualquier empresa sujeta al impuesto de sociedades o al impuesto sobre la renta puede recurrir al mecenazgo participativo. Este se inscribe en el marco fiscal del mecenazgo empresarial clásico. Las donaciones dan derecho a una reducción fiscal del 60 % del importe abonado. Para la parte de las donaciones que supere los 2 millones de euros, el tipo se eleva al 40 %, de conformidad con el artículo 238 bis del Código General de Impuestos.

El límite máximo anual de deducción se aplica según las normas habituales, es decir, 20 000 euros o el 0,5 % del volumen de negocios sin impuestos, aplicándose el importe más elevado. Cuando se supera este límite, el excedente puede trasladarse a los cinco ejercicios siguientes.

Ejemplo concreto: una empresa mediana con una facturación de 8 millones de euros puede deducir hasta 40 000 euros en donaciones (0,5 % × 8 millones de euros), un límite superior al umbral fijo de 20 000 euros.

Organismos beneficiarios elegibles

En el marco del mecenazgo participativo, los empleados pueden proponer y seleccionar causas a las que apoyar, siempre que las estructuras sean elegibles para el mecenazgo.

Estas deben presentar un carácter de interés general, ser sin ánimo de lucro, gestionarse de forma desinteresada, no beneficiar a un círculo restringido y pertenecer a los ámbitos previstos en los artículos 200 y 238 bis del Código General de Impuestos.

Las organizaciones elegibles incluyen, entre otras, asociaciones reconocidas de utilidad pública, fundaciones de interés general, instituciones educativas sin ánimo de lucro, organizaciones culturales, científicas o humanitarias, así como determinadas estructuras medioambientales autorizadas.

Las plataformas especializadas pueden acompañar a las empresas en este proceso, contribuyendo a verificar la elegibilidad de las organizaciones propuestas y a estructurar los proyectos presentados a los empleados.

Obligaciones declarativas sin cambios

La empresa declara sus donaciones en las mismas condiciones que para el mecenazgo clásico. Rellena el formulario 2069-RCI en su declaración anual y, para las donaciones superiores a 10 000 euros, adjunta un anexo en el que se especifica la identidad de los beneficiarios.

Las organizaciones beneficiarias emiten un recibo fiscal, mediante el formulario 2041-MEC-SD, que certifica la realidad de las donaciones recibidas. La empresa conserva estos documentos para poder presentarlos en caso de inspección.

El carácter participativo del dispositivo no implica ningún cambio en los trámites declarativos. Algunas plataformas pueden facilitar la centralización de los recibos fiscales y el seguimiento de las donaciones, contribuyendo así a la trazabilidad y la gestión administrativa del mecenazgo.

Implementar el mecenazgo participativo de manera concreta

Defina su estrategia con antelación

El primer paso consiste en definir su presupuesto global para el mecenazgo. Se recomienda evaluar su capacidad financiera para el ejercicio y determinar el límite máximo de deducción fiscal que puede aplicarse en el marco del mecenazgo empresarial.

A continuación, conviene determinar sus principales ámbitos de intervención. En la práctica, centrarse en tres a cinco sectores (por ejemplo, social, cultural, sanitario, medioambiental o educativo) permite orientar las propuestas de los colaboradores y garantizar al mismo tiempo la coherencia con los valores y la estrategia de RSE de la empresa.

Por último, el modo de gobernanza debe estar claramente establecido. ¿Quién valida la elegibilidad de los proyectos: un comité de RSE, la dirección general o una instancia específica? Definir las reglas desde el principio y comunicarlas de forma transparente contribuye a crear un clima de confianza y a limitar los malentendidos.

Elegir la herramienta de implementación adecuada

Existen varias opciones para implementar un programa de patrocinio participativo. Algunas empresas optan por desarrollar una plataforma interna, mientras que otras recurren a soluciones externas especializadas.

Plataformas como MecenUS ofrecen dispositivos estructurados que permiten referenciar proyectos asociativos preseleccionados según criterios de elegibilidad para el mecenazgo. Pueden facilitar la organización de las fases de propuesta y votación, así como el seguimiento administrativo de las donaciones. De este modo, los empleados disponen de un espacio dedicado para descubrir proyectos relacionados con las orientaciones definidas por la empresa.

El recurso a una solución externa puede permitir ahorrar tiempo en la gestión operativa y ayudar a la empresa a estructurar el dispositivo, al tiempo que contribuye al cumplimiento del marco fiscal y normativo aplicable.

Comunicar y formar a sus equipos

El éxito del mecenazgo participativo depende en gran medida de la comunicación interna. Es fundamental presentar claramente el programa, sus objetivos, su funcionamiento y el calendario asociado. Los materiales didácticos sencillos y los ejemplos concretos pueden facilitar la comprensión y la aceptación.

La organización de espacios para el intercambio, como sesiones de preguntas y respuestas, permite a los colaboradores comprender mejor su función y las modalidades de selección de los proyectos. Aclarar el proceso de decisión contribuye a reforzar la credibilidad del dispositivo.

Algunas empresas también optan por designar a personas de contacto o embajadores de RSE dentro de los equipos. Su función consiste en difundir información, responder a preguntas y fomentar la participación en el programa.

Dirigir y supervisar el dispositivo

La gestión del mecenazgo participativo se basa en el seguimiento de algunos indicadores clave, como la tasa de participación de los empleados en las votaciones, el número de proyectos apoyados a lo largo del año o elementos cualitativos relacionados con las acciones llevadas a cabo por las asociaciones beneficiarias.

Una comunicación regular sobre el avance del dispositivo, los proyectos apoyados y los comentarios de las asociaciones contribuye a mantener el compromiso a largo plazo. Los testimonios o ejemplos concretos de las acciones financiadas pueden reforzar la visibilidad de las acciones llevadas a cabo.

Por último, recabar las opiniones de los colaboradores tras varios meses de implementación permite identificar áreas de mejora y ajustar el dispositivo para las siguientes campañas.

Lanzar una iniciativa de mecenazgo participativo

Por dónde empezar

El mecenazgo participativo puede integrarse progresivamente en la estrategia de RSE de una empresa. Para iniciar el proceso, hay una serie de pasos estructurantes que permiten establecer un marco claro.

La primera consiste en evaluar la situación actual. Se trata de recopilar las acciones de mecenazgo ya existentes, valorar el nivel de implicación de los colaboradores e identificar los dispositivos que funcionan o, por el contrario, aquellos que encuentran limitaciones.

A continuación, se definen los objetivos. Una empresa puede desear reforzar la cohesión interna, valorizar su política de RSE, mejorar la visibilidad de su compromiso social o estructurar mejor su mecenazgo. Estos objetivos orientan las decisiones organizativas y las modalidades de implementación.

Por último, suele ser conveniente comenzar con un proyecto piloto, en un ámbito limitado, como un servicio, un sitio o una entidad. Esta fase de experimentación permite observar el funcionamiento del dispositivo y ajustar ciertos parámetros antes de una posible implementación más amplia.

Recursos para acompañar el proceso

Existen diferentes soluciones que pueden ayudar a las empresas a poner en marcha un programa de mecenazgo participativo. Plataformas especializadas, como MecenUS, ofrecen sistemas estructurados que permiten referenciar proyectos asociativos preseleccionados según criterios de elegibilidad para el mecenazgo. Estas plataformas pueden facilitar la organización de las fases de propuesta y votación, así como ciertos aspectos administrativos y el seguimiento de las acciones llevadas a cabo.

Hay otros actores que también intervienen en este mercado. Se recomienda comparar las soluciones disponibles en función de las necesidades de la empresa, prestando especial atención al cumplimiento fiscal, la calidad del acompañamiento ofrecido y la ergonomía de las herramientas puestas a disposición de los empleados.

Un enfoque evolutivo al servicio del compromiso

El mecenazgo participativo forma parte de una reflexión más amplia sobre el compromiso de los empleados y el lugar que ocupan las acciones solidarias dentro de la empresa. Al involucrar más a los equipos en la elección de las causas que se apoyan, puede contribuir a que la iniciativa de RSE sea más comprensible y compartida.

Las experiencias observadas en algunas organizaciones ponen de relieve la importancia de una implicación progresiva de los empleados y de un marco claro para garantizar la coherencia y la sostenibilidad del dispositivo. Al igual que cualquier iniciativa de RSE, el mecenazgo participativo se beneficia de ajustes a lo largo del tiempo, en función de los comentarios internos y las prioridades de la empresa.

La puesta en marcha de un mecenazgo participativo se basa, por lo tanto, en un equilibrio entre el marco estratégico, la participación de los empleados y el respeto del marco legal, al servicio de un compromiso social estructurado y sostenible.

Acerca del marco legal

Este artículo presenta el mecenazgo participativo dentro del marco fiscal francés. Los tipos de reducción fiscal mencionados, en particular la reducción del 60 %, se ajustan a lo dispuesto en el artículo 238 bis del Código General de Impuestos. Las empresas deben asegurarse de que las organizaciones apoyadas cumplan los requisitos de elegibilidad y las obligaciones de declaración. En caso de duda, se recomienda consultar a un contable público o a la administración fiscal.

Fuentes
Barómetro del mecenazgo empresarial, Admical, 2024
Artículo 238 bis del Código General de Impuestos
Estudio de Cone Communications sobre el compromiso con la RSE, 2023
Service-Public.fr – mecenazgo empresarial

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ℹ️ Según el tipo de organización, también puede solicitar una reducción del 75% de las cantidades abonadas, hasta un límite de 1.000 euros, para los pagos efectuados en 2024 y 2025 a asociaciones de ayuda a personas en dificultad o a asociaciones de salvaguardia del patrimonio religioso, para los pagos efectuados a partir del 15 de febrero de 2025 a organizaciones de ayuda a las víctimas de la violencia doméstica. Las donaciones superiores a 1.000 euros se benefician de una reducción fiscal del 66% del importe pagado, con un límite del 20% de la base imponible.

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